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La pérdida de un ser querido

La pérdida de un ser querido Por: Elsa de Ramírez No hay dolor más grande en este mundo, que perder a un ser querido, es el trago más amargo que alguien pueda imaginar, el desaparecimiento físico de mi madre doña María del Rosario García de Ramírez (hace 33 años). Ella dejó de existir relativamente joven, padeció de cáncer de mama; por la Gracia de Dios y por ser la hija mayor, me correspondió acompañarla a los tratamientos indicados por los médicos que la atendieron. Sobrevivió con este mal por espacio de tres años una vez diagnosticado ese terrible mal que la llevó a la tumba, dejando 8 hijos a cargo de nuestro querido padre don Faustino Ramírez Rodríguez quien enviudó a la edad de 50 años y no se volvió a casar, nos decía que, por no darle una madrastra a mi hermano menor, ya que él había convivido con una y no tenía gratos recuerdos. Papá Tino como cariñosamente lo llamábamos, falleció en el hospital del Seguro Social (IHSS) de Tegucigalpa, Honduras, C.A., el 18 de...

Los pobres son muchos...

Los pobres/ Roberto Sosa, Tegucigalpa, Honduras, C.A. Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarles. Seguramente ven en los amaneceres múltiples edificios donde ellos quisieran habitar con sus hijos. Pueden llevar en hombros el féretro de una estrella. Pueden destruir el aire como aves furiosas, nublar el sol. Pero desconociendo sus tesoros entran y salen por espejos de sangre; caminan y mueren despacio. Por eso es imposible olvidarles. Fotografías propiedad de Elsa Ramírez  

Día de los Santos Inocentes

  Por Elsa de Ramírez No sabemos con certeza cuántos fueron los niños menores de dos años que murieron en Belén y sus alrededores a manos de los soldados romanos, ordenada por Herodes, hombre cruel, intrigante, temeroso y desconfiado, quien gobernaba Israel por aquellos tiempos. Herodes, tras la búsqueda desesperada por asesinar al Mesías, el cual se confió al enterarse que el recién nacido sería el nuevo rey de los judíos, estaría siendo visitado por los Reyes Magos, a quienes el profeta Miqueas les había dicho “Vayan y se informan bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren, vienen y me comunican, para ir yo también a adorarlo”.   Guiados por la aparición de una estrella en el Oriente, los magos se dirigieron a Jerusalén y partieron a Belén. Según narra la historia, ellos, en sueños, recibieron la visita de un ángel, quien les ordenó que no contaran nada, y así lo hicieron, después de encontrar al niño Jesús, adorarlo y llenarlo de regalos (oro, incienso y mirra)...