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El estrés en tiempos del Covid19


La palabra estrés deriva del latín stringere, que significa “provocar tensión”.  Según la Real Academia Española, se define como “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psico somáticas o trastornos psicológicos”.

En otras palabras, es la respuesta de adaptación del organismo a un exceso de estímulos externos e internos, donde se ponen en marcha una serie de mecanismos de emergencia necesarios para la supervivencia. Pero bajo determinadas circunstancias, sus consecuencias se tornan negativas.

Cotidianamente, nos referimos al estrés cuando hablamos de un estado general de agotamiento. Como dice el médico y experto en el tema Hans Selye “el estrés es la vida y la vida es estrés”. Hoy por hoy, hay que hacer casi malabarismos para afrontar la multiplicidad de cosas diarias a realizar.

En Honduras y en el mundo, lamentablemente, frente a esta irresistible  situación de inseguridad en todas sus manifestaciones, estamos llegando al máximo de la angustia y la desesperación, del miedo y del pánico, que nos está llevando a una sicosis, misma que puede convertirse en locura colectiva, pues la población entera está viviendo los momentos más difíciles de su vida frente a la incontenible ola de crímenes, y todo género de ilícitos, unidos a la pandemia del COVID-19 que se sabe como inició pero desconocemos como va a terminar.

Esta situación es aprovechada por otros segmentos de la sociedad hondureña para echarle agua a sus molinos y hacer gala de aquél adagio de nuestros antepasados, el cual decía y sigue vigente, que, en río revuelto, ganancia de pescadores.

La población hondureña ha entrado a una etapa de miedo, jamás antes vivida, en la historia de este país y el mundo entero, por nuestro bien tenemos que vivir enclaustrados y seguir todas las recomendaciones de bio-seguridad.

En consecuencia, es menester que toda la población acate las disposiciones giradas por el gobierno para que de esta forma volvamos a la normalidad lo más pronto posible, antes de que Honduras quede  totalmente sumida en la pobreza extrema; en el inframundo de la miseria.                        

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